miércoles, 23 de agosto de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "LA CABRA"

La comedia de acción francesa, tan de moda en los setenta y ochenta y con resquicios de ella hasta hace poco con "El Embolao", tenía en Francis Bever un gran aliado. El otro sería Belmondo. "La Cabra" sería un éxito internacional y llegó a nuestras pantallas a nivel mainstream, no en salas de arte y ensayo, y en ella, Gerard Depardieu y Pierre Richard, estaban estupendos.
Aquí les dejo con sus fotocromos.















lunes, 21 de agosto de 2017

UNA PANDILLA DE LUNATICOS

Los años 1988, 1989 y 1990,  son ese limbo de transición entre los 80 y 90 durante los cuales las películas que salen de aquella época suelen ser un tanto sosainas y desubicadas. Sin saber el año, no sabríamos deciren que fechas fueron rodadas. Asimismo, en lo que a la comedia se refiere,  de esos años salieron unas cosas asépticas, blancas y carentes de imaginación, de las que esta “Una pandilla de lunáticos” sería un claro exponente. Ya lo dije en la entrada perteneciente a los fotocromos de la misma; que no aguantan el visionado.
Sin embargo, tengo comprobado que según edad y momento con el que se revisa una película, la percepción de la misma puede cambiar… y en mi caso, pongo como ejemplo, también esta “Una pandilla de lunáticos”,  porque viéndola anoche, de madrugada, con las expectativas de dormirme mientras la veía, finalmente me entretuvo y la vi tan ricamente.
Pero no vengo a reivindicarla como comedia imperecedera. Lo cierto es que es una película mala a más no poder, verla y olvidarla. Pero por lo que fuera, anoche la disfruté lo suficiente como para acabarla con una sonrisilla en la cara.
Se trata de una comedia que, aunque inspirada en la novela homónima de Ellis Weiner, homenajea, parodia, (se nutre de) –llámenlo como quieran – claramente en el clásico de Milos Forman “Alguien voló sobre el nido del cuco”. Toma los elementos divertidos de la película de Forman –que los hay- y les da una vuelta para convertir esos elementos en una comedia para todos los públicos. De hecho, en referencia a esta “inspiración”, la crítica yankie del momento, decía de la película que chupa tanto de “Alguien voló sobre el nido del cuco” que parecía que en cualquier momento iba a aparecer por ahí Jack Nicholson. Aunque no lo hacía, porque el personaje del protagonista, Michael Keaton, es un sosias del que hacía Nicholson. Misma enfermedad mental, misma conducta, misma actitud. Y aunque a día de Hoy Michael Keaton sea un actor reivindicado y de prestigio, en aquello años, intuyo que pre-Batman –Aunque en España, “Una pandilla de lunáticos” se estrenó inmediatamente después de la del hombre murcielago, quizás para aprovechar el tirón- no tenía nada que ver con Nicholson, más allá de haber compartido protagonismo en “Batman”.
La idea de base de “Una pandilla de lunáticos”, es la misma que la de “Alguien voló sobre el nido del cuco”; un grupo de enfermos psiquiátricos que salen  del hospital de excursión y la cosa se les complica. En este caso, un doctor quiere llevarlos a un partido de Baseball con tan mala suerte que, presenciando por error un asesinato, a este le malogran llevándole al hospital y dejando a los enfermos a su suerte, que tendrán que ingeniárselas para resolver el entuerto, encontrar a su doctor, y que todo se solucione de tal manera que ni despidan al médico, ni les atiborren a ellos a pastillas.
Simpática, a decir verdad. Veremos dentro de unos años, si la reviso, que tal me sienta verla de nuevo.
Junto a Michael Keaton –y su Mullet- un grupo de actores en absoluto estado de gracia como son Peter Boyle, Stephen Furst acabando sus días de mayor gloria, e inmenso, Christopher Lloyd.
Dirige el asunto Howard Zieff, director asiduo de comedia, quien cuenta, en su escueta filmografía, con títulos que en su momento fueron tan populares como “Combate de fondo” o “La recluta Benjamín”, finalizando sus días en la dirección cinematográfica con esos éxitos de principios de los noventa que fueron “Mi Chica” y “Mi Chica 2” al servicio de Macaulay Culkin y Ana Chlumsky, que aunque no acabó tan drogadicta como Culkin, si que acabó de lleno en la televisión, no acordándose de ella a día de hoy, ni su puñetera madre.

viernes, 18 de agosto de 2017

ADOLESCENCIA

Aprovechando el tironcillo que a principios de los ochenta tuvo en nuestro país el cine sensacionalista, encabezado por aquellos éxitos del “Cine Quinqui”, Gérman Lorente, director al que ya le tiraban estos rollos, tan capaz de hacer una película para lucimiento del cantante Peret como fue “¡Qué cosas tiene el amor!”, como de firmar un “Exploit” de las películas de Mariano Ozores como fue “La vendedora de ropa interior”, se saca de la manga una historia de lo más amarillista en torno a una pareja de adolescentes que debido a la incomprensión de sus padres, deciden largarse juntos a emprender una nueva vida con los problemas que conlleva el ser menor de edad y no tener trabajo.
Entre tanto, sucederán hechos de lo más bizarros, que son los que dotan a esta película del montón, de cierto interés, porque la comedia involuntaria, y cierta incapacidad por parte del director están a la orden del día y al final, más que por Germán Lorente, parece una película dirigida por un extraterrestre. A la ristra de expresiones en desuso que salen de boca de los jóvenes, escritas por un señor mayor que cree que los adolescentes hablaban así, hay que sumarle situaciones hilarantes como la que une a los padres de ambos jovencitos fugitivos, la cual aprovecharán para, en un momento de debilidad, liarse los dos con un par de putones desorejados que están en el local donde ellos toman una copa, o ver cómo uno de los jóvenes más macarras y outsider del grupo, que lidera la banda, paga a una amiga que tiene para que practique sexo con él y su amigo, aceptando esta de buena gana. O cómo un detective les resuelve a los afligidos padres la papeleta antes, siquiera, de cobrar su minuta, o cómo los protagonistas conocen durante su fuga a toda suerte de enfermos mentales y pervertidos, que no dudarán en darles cobijo, pero siempre, a cambio de alguna placentera excentricidad que nuestros protagonistas no están dispuestos a pagar, o la obsesión infundada por parte de los padres de él, de que su hijo es maricón. El clímax de la película llega cuando el chico, en una búsqueda desesperada de dinero, juega a la ruleta rusa en un lugar destinado a tal efecto con otros jugadores experimentados. Puro delirio por parte de alguien que creía que tan solo estaba rodando una película actual y al uso.
Curioso resulta, al mismo tiempo, como la película, sin orden ni concierto, se pasea a sus anchas por el cine sensacionalista de Iquino, el “Cine Quinqui” de Eloy de la Iglesia, o el vodevil “Made in Ozores”, sin inmutarse, no siendo más que mera sombra de todo aquello y resultando, en el mejor de los casos, infinitamente más aburrido que las películas que toma como modelo.
Por otra parte, la película tiene el afán de lanzar como estrella cinematográfica a Ramoncín, que si ahora da asco, haciendo de macarra ya se pueden imaginar ustedes. Eso si, nos regala los momentos más divertidos –por patéticos- de la película, así como un arsenal de jerga callejera, 50% actual –de la época- 50% en desuso y culpa del guion, que hace que el espectador, a rasgos generales, se parta el ojete.
Lorente debía ser muy fan de Ramoncín, porque lo cierto es que le otorgó un papel de similares características que este en su siguiente película, “La vendedora de ropa interior”.
Por otro lado, la película pasó por taquilla de manera más bien discretita, con sus 140.000 espectadores de rigor, que son los mismos por los que una película española, a día de hoy, ya se la consideraría un éxito.
En los papeles principales, tenemos a Cristina Marsillach, que está ahí por guapa y por ser hija de quién era, porque lo cierto es que era una actriz espantosa, a José Luis Alonso, que le va a la zaga, Carlos Larrañaga, José Luis López Vázquez, Isabel Luque o Manuel Alexandre, entre otros.
Por otro lado, me hace especial gracia, porque gran parte de los exteriores están rodados en mi localidad, Alcorcón, más concretamente en mi barrio, por lo que supondrán el efecto que causa en mí ver las calles por dónde me he movido toda la vida, hace treinta y tantos años.
Curiosa y, con todo, hasta se deja ver.

miércoles, 16 de agosto de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "BLUES BROTHERS 2000"

La cabeza se la tenían que haber cortado a John Landis solo por esta película. Una secuela de "Granujas a todo ritmo" en plenos años 90, que no solo no interesaba a nadie, sino que además era la aberración fílmica del siglo. Con un niño repelente, John Goodman en vez de John Belushi (ya puestos, que lo hubiera hecho James) y un negro; Don Cheadle.
Gente más jóven fan de la primera parte, creen que esta segunda no existe... para dejar testimonio de que sí, aquí les dejo sus fotocromos.












lunes, 14 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING

Apenas lleva tres semanas en cartel y ya ha acumulado cerca de 800 millones de dólares en  todo el mundo. Y es que “Spider-Man: Homecoming” era el reboot que al trepamuros le hacía falta, así como “Volver a casa” era absolutamente necesario. La  decisión de Columbia, poseedora de los derechos del personaje para el cine, de compartir estos con Marvel Studios es la mejor que se ha tomado en el cine de Súper Héroes desde que este se ha convertido en el principal sustento de la industria Hollywoodiense. Y el incluir a un personaje tan querido como Spider-Man dentro del universo cinematográfico de Marvel, un soplo de aire fresco, y más teniendo en cuenta como se ha planteado el nuevo universo Spider-Man.
Como fan del personaje —es el personaje Marvel que más he leído— he de decir que ninguna de las películas existentes al respecto me han defraudado. Las de Sam Raimi, me gustaron, el primer reboot, las de “Amazing Spider-Man” un poco menos, pero también las tengo en alta estima. Sin embargo, “Spider-Man: Homecoming” es tan buena que hace parecer a todas las anteriores una puta mierda, e incluso es posible, bajo mi punto de vista, que estemos ante mi película del Universo Marvel favorita.
Y es buena, básicamente por tres motivos: La idiosincrasia del personaje exige que no sea tan espectacular como el resto, a saber, “ Los Vengadores” o “Guardianes de la Galaxia”. Y eso aquí es respetado. No es que no tenga escenas espectaculares, si que las tiene, pero a la altura urbana de nuestro amigo y vecino. En segundo lugar, todo el mundo sabe el origen de Spider-Man, así que no nos lo cuenta otra vez. No hace falta. Se limita a recordarnos que Spider-Man ya estuvo presente en “Capitán América: Civil War” y a partir de ahí se desarrolla un nuevo personaje que ya es de sobra conocido por todos. Y en tercer lugar, la película es cojonuda porque se salta a la torera todos los protocolos del universo clásico de Spider-man, y aún así, es el Spider-Man que el lector mejor identificará con los tebeos. Aquí el traje no se lo cose el propio Peter Parker, sino que se lo fabrica Tony Stark, así, tenemos un traje robotizado que e ajusta al cuerpo mecánicamente, mueve los ojos e incluso, al igual que la armadura de Iron-Man, tiene un asistente parlanchín con el que Parker se comunica. Y también tiene todos los gadgets típicos del Spider-Mán más clásico; el rastreador araña, la linterna araña, etc, así como otros gadgets que no desvelaré por no spoilear más de la cuenta.
Por otro lado, las principales motivaciones de Spider-Man no son otras que ingresar en Los Vengadores, por lo que hará méritos en su día a día. Aquí no hay Tío Ben que haga sentir culpable al muchacho, ni una responsabilidad anexa a un gran poder. Y aunque la aparición de Stark y el resto de referencias al universo Marvel son importantes para esta película, está todo introducido de una manera tan sutil, y tan hábil, que en posteriores entregas de la saga, si es que las hay, está todo preparado para que ya no sean tan necesarias, y disfrutemos de las aventuras de Spidey sin necesidad de cameos de Iron-Man, Capitán America y demás.
Otro punto que me ha llamado la atención es la distinción de clases; mientras que los Vengadores son un grupo de élite, poco menos que millonarios haciendo de las suyas con su pasta y/o súper poderes, “Spider-Man: Homecoming” quiere dejar claro que Spidey es un súper héroe del proletariado, un chaval de Queens (el Queens mejor recreado del cine hasta ahora, dónde, casi, el único hombre de raza blanca que se sitúa en ese barrio es nuestro Peter Parker) y que por lo tanto, no tiene mucho que hacer con sus coetáneos megalomaníacos. No puedo decir más sin spoilear.
Por otro lado, Tom Holland está estupendo como Peter Parker/Spider-Man, es sin duda el mejor de los tres que lo han interpretado en los últimos 17 años, y consigue un personaje simpatiquísimo con el que empatizamos, con el que nos divertimos y que resulta tierno y entrañable. Un acierto.
Así mismo, otra jugada maestra es la inclusión de Michael Keaton como El Buitre. Resulta un revulsivo para Marvel, y una patada en los huevos al subnormal de Iñarritu, ya que, intencionadamente o no, El Buitre es la respuesta de Marvel a “Birdman”, y lo hace con el actor que interpretó esa oda anti super héroes. Al margen de eso, Keaton está estupendo también, y al igual que Spider-Man, El Buitre es un villano del proletariado, un autentico currela, un albañil, hasta la polla de los poderosos y de los destrozos que causan los súper héroes. Esos destrozos precisamente, cobran un interés especial en esta cinta, ya que además de los motivos de la ira del Buitre, son la excusa perfecta para introducir a otros personajes muy queridos del universo Marvel de los cómics: Control de Daños, la unidad especial encargada de reparar los daños ocasionados por los súper héroes.
En definitiva, que está todo perfecto en este “Spider-Man: Homecoming”, amén de ser una película endiabladamente entretenida y vibrante; cada vez que Spider-Man entra en acción, la platea vibra.
El argumento es sencillo: En su afán por ingresar en Los Vegadores (como ya he dicho antes), Spider-Man trata de hacer méritos en su cuidad luchando contra el crimen, hasta que un peligroso Buitre entra en escena con planes más malévolos que le tocan de lleno a los Vengadores, y Spidey hará todo lo posible por evitar la catástrofe.
El director, Jon Watss, venía de hacer “Fan Movies” de “Robocop”. Pronto saltó al cine independiente con “Coche policial”, y ahora nos ofrece este mastodonte con el que dará que hablar (para bien) durante el resto de su carrera. Marvel no es tonta… y cuenta con esta jóven promesa para “Spider-Man”, pero es que para la próxima “Black Panther”, también cuenta con uno de los directores jóvenes más interesantes que hay en el panorama actual, Ryan Clooger, el dire de la magnífica “Creed”.
Así, da verdadero gusto ir al cine.

viernes, 11 de agosto de 2017

OFICIAL Y CABALLERO

No había visto yo nunca – y desconozco el motivo real, puesto que a mí las pasteladas románticas suelen gustarme- este “Oficial y Caballero” considerado ya un clásico con 36 años de edad, y la verdad es que el estatus de clásico del que goza se lo tiene de sobra merecido. Se trata de una película cojonuda y de una vigencia absoluta, que se mantiene como si hubiera sido rodada ayer. Y puedo decir esto pues llegué a ella virgen, no hay condicionante por mi parte a la hora de evaluarla, y  E.T´s”, “Goonies”, “Indianas Jones” y “Star Warses” aparte, “Oficial y Caballero” es una de las mejores muestras para comprender por qué el cine de los ochenta era tan cojonudo, al margen del cine espectáculo nacido en aquella década, tan popular hoy entre el populacho. Si hablamos de “Oficial y Caballero”, tan alejada -y tan cercana en cierto modo- de todo aquello, hablamos de gran cine, del que perdura, del que se disfruta dando igual la década en que nos veamos la película y del que se ha ganado a pulso el estatus de clásico del cual disfruta.
Protagonizada por Richar Gere y Debra Winger (aunque nombres como el de Travolta, que rechazo el papel, Geena Davis, Jennifer Jason Leigh,Jeff  Bridges o Christopher Reeves, se barajaron para protagonizar la película), cuenta la historia de un par de cadetes aspirantes a pilotos de los Marines de los USA que, aún advertidos de la presencia por la zona de “Caza-oficiales” (mujeres casaderas que buscan cazar a un oficial en busca de una vida mejor), se encoñan con un par de ellas, y mientras que uno acaba tomándose la relación más en serio –motivo este que le inducirá al suicidio- el otro ofrece sexo honesto desde el principio. Entre tanto, tendrán que lidiar con el vehemente del Sargento instructor, que se las hará pasar putas en su camino hacia la graduación.
Resulta muy curioso, que esta película que costó tan solo 6 millones de dólares y que recaudó más de 200 (en nuestro país la vieron más de dos millones y medio de personas), haya llegado a convertirse en lo que es hoy, puesto que durante su concepción no las tenía todas consigo; Don Simpson, el productor, ávido de cocaína y pastillotes, odiaba el guion, no le gustaba la película en general, ni le gustaba Debra Winger. Los continuos días de lluvia ponían en peligro los rodajes diarios y cuando escampaba, se quedaba una luz natural muy chunga, que por otro lado y pese a todo, favoreció el look de la película. Para más inri, la pareja protagonista se llevaba a matar, Winger decía que Gere era un desaborío y Gere le tenía envidia a la Winger, acusándola de, cuando ambos estaban en escena, robarle los planos, de ser más carismática que él.
Por otro lado, ese maravilloso final en el que Richard Gere, ya licenciado, entra en la fábrica de papel en la que trabaja Debra Winger, y a pesar de todo lo anteriormente vivido, se la lleva en brazos para darle la vida que ella buscaba –huelga decir que su amor se intuye verdadero-, un final tan icónico como la propia película, un final que madres de la época y jovencitas adolescentes recuerdan con especial excitación, y un final que posiblemente sea el verdadero motor del éxito de la película, a punto estuvo de no ser rodado; Tanto Don Simpson, como el director Taylor Hackford, como el propio Richard Gere, coincidian en que el final era una moñada  y que los derroteros de la cinta iban por otros senderos más duros. No se iba a rodar ese final. Pero ante la insistencia del guionista Douglas Day Stewart, que si que defendía el guion, como para que se callara, Hackford decidió rodarlo en una sola toma con la idea de desecharlo. Sin embargo, cuando lo rodaba, en las instalaciones reales de una fábrica de papel, dos de las trabajadoras que hacían de extra para la escena, al ver a Gere saliendo de allí con Winger en brazos, se emocionaron y se pusieron a llorar como dos benditas. Supo entonces Hackford, que ese final iba a funcionar. Cuando finalmente montaron la escena, con la música de Joe Cocker, y lo vieron juntos Gere, Simpson y el director, decidieron incluirlo porque, aunque en un principio eso no les gustaba, comprendieron que le daría un sentido distinto a la película, y que eso les iba a proporcionar un éxito mayor. Y así fue. De hecho, lo más recordado de la película, es su final.
La película fue un éxito mundial sin precedentes.
Por otro lado, le valió el Oscar como actor secundario a Louis Gosset Jr. que interpreta al hijoputa del sargento, y que como le pasó a todos los actores negros que ganan Oscars como secundarios –caso mismo de Cuba Gooding Jr.- después del premio, pocos papeles relevantes protagonizaría después, encasillandose Gosset en papeles de militar con mala hostia.
Debra Winger por el contrario, despegaría en su carrera, aunque poco después acabaría hasta el coño de Hollywood reduciendo así su intervención según avanzaba el tiempo, Richard Gere se convertiría en galán y Súper-Estrella en una carrera que se prolongó hasta, prácticamente, nuestros días, y el director, Taylor Hackford, rodaría unos cuantos films de éxito, si bien, ninguno llegaría a las cotas de popularidad y calidad que el que nos ocupa. Como muestra de su trabajo, citaré, “Noches de Sol”, al servicio de Gregory Hines y “Pactar con el diablo”con Al Pacino.
Qué gran película.

miércoles, 9 de agosto de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "LA PATRULLA DE LOS INMORALES"

Una comedia setentera de Robert Aldrich, director de "Doce del patíbulo", entre otras, que transcurriendo en un entorno policial, no era en exceso desmadrada. Lo desmadrado vino cuando aprovechando el tirón de "Loca Academia de Policía", apareció esta película en videoclubes a ver si picába alguien.
No me extiendo más, que la reseña del film en cuestión, caerá en un momento u otro. Les dejo con los fotocromos.












lunes, 7 de agosto de 2017

PEPE, NO ME DES TORMENTO

“Pepe, no me des tormento”, producción de José Frade un tanto extraña,  resulta una rara avis a todas luces dentro de la comedia Española. Porque de manera totalmente involuntaria, esta película toma los arquetipos de la “Comedia Madrileña” de finales de los setenta y primeros ochenta, personajes intelectuales con profesiones dentro del ámbito artístico, y le da una vuelta a todo eso, convirtiéndose, sin saberlo, en una parodia de los Truebas, Colomos y Gutiérrez Aragón de la época. Es como si se introdujeran esos personajes en una película de Angelino Fons, por poner un ejemplo de lo más chabacano. Todo ello servido con una zafiedad y una cochambre que contrasta con la alegre y vistosa fotografía, que le da un toque extraño a toda la película, otorgando una imagen también poco habitual en la comedia española de la época.
Llena de gags, unas veces surrealistas, otras ingeniosos, y de sal gruesa la mayoría de las veces, “Pepe, no me des tormento” resulta una película atípica en cualquier caso, desde sus protagonistas, que no son los habituales en este tipo de comedias de los años ochenta, Emilio Gutierrez Caba y Luis Varela, hasta la presencia de una Cecilia Roth, recién salida de hacer “Arrebato” con Zulueta, que estando casi todo el metraje desnuda, da gusto verla de lo buena que está. Aborda un registro cómico a la vieja usanza, y lo hace con solvencia.
Cuenta la historia de dos amigos de la infancia que llevan toda la vida juntos, que han de escribir un guion cinematografico en ocho días. El como se distraen de las más variopintas formas, para nunca llegar a ponerse a escribirlo, componen el grueso del argumento.
Dentro del reparto, también destacaría la presencia de Carla Antonelli, la primer diputada transexual, que miren ustedes por dónde, interpretando asimismo a un transexual, en un momento que ha de vestirse como un hombre, nunca lo parece, incapaz de trasmitir masculinidad. Muy curioso,
La película, que cumplió su función en la taquilla llevando a cines a unos casi 180.000 espectadores, apareció en vídeo con la carátula que adjunto abajo, que tratando de explotar el humor más desmadrado de la época que no está, sin embargo, tan presente en la película, añade al titulo unos puntos suspensivos para convertirlo en más zafio todavía, pareciendo la cosa un estúpido juego de palabras en el que el espectador, al ver la carátula asocia el título a la sodomía. Me explico; “Pepe, no me des… (cambien los puntos suspensivos por un más contundente “por el culo”) tormento”, y ya tenemos el gag hecho. Espero haberme explicado bien.
La dirección corre a cargo de José María Gutierrez González, quien tan solo dirigió cuatro largometrajes, de los cuales, el más popular sería “Los Autonomicos” a mayor gloria de Juanito Navarro y Antonio Ozores, en la que dirigiría un guion de Mariano Ozores.
“Pepe, no me des Tormento”, sería una curiosidad muy extraña, rara (y desperada) que resulta un divertimento de lo más simpático.

viernes, 4 de agosto de 2017

PIERNAS ARRIBA

En un principio “Piernas Arriba” iba a ser una alocada comedia picantona, adscrita al destape, pero sin más que un par de desnudos y mucha diversión. Sin embargo, la exhibición pedía carnaza en sus cines de barrio, y por eso, y por una supuesta falta de metraje para llegar a una duración estándar, se rodaron aparte unas cuantas escenas porno soft de escaso gusto, que se insertarían sin mucho orden ni concierto al metraje cómico existente, pariendo así una película de clasificación “S”, que en aquellos días de 1982, más que una clasificación sinónimo de denuncia, lo era de  comercial. Y en esa tesitura se estrenó.
Cuenta la historia de dos detectives contratados por parte del dueño de un hotel. En este, se están cometiendo una serie de asesinatos contra unas señoritas. Para no llamar a la policía, ya que estos hechos podrían hacerle perder la clientela, los detectives a los que acabo de hacer mención, se ocuparan del caso, y por el camino, se ponen las botas con algunas de las poco higiénicas tías que salen en la película.
Protagonizada por el gran José Carabias –en uno de los pocos papeles protagónicos de su longeva y prospera carrera- y por Tito García (La Guerra de los niños), los actores mantienen que cuando rodaron la película pensaban que estaban rodando una comedia al uso de lo que se llevaba entonces, pero que en ningún momento supieron que rodaban una película porno soft, por lo que, engañados, siempre dijeron que no sabían nada del asunto; que insertaron las escenas de folleteo sin su conocimiento –ni consentimiento-. Sin embargo, si que hay una escena en la que ambos actores chupan los pezones al unísono, de la misma actriz, y bajan al pilón ambos, a unas distancias tan escasas que si no hubo cunilingus real, el olorcillo tuvo que llegarles, y hasta algo de sabor. En la escena de marras, Tito García, escupe pelo. Y si esto ocurre es, con la cámara como testigo, porque tuvo la boca demasiado cerca de los montes de Venus.
En cualquier caso, la película es un puzzle de malas escenas, mal dirigidas, mal interpretadas, peor escritas, y montadas por un mono amaestrado, que mezcla escenas con más luz con otras donde esta escasea, así como se encarga de que los protagonistas hagan gestos lascivos cuando, para justificar un inserto, hacen esos gestos al aire.
El resultado de esto, es la obra de un absoluto inútil.
La película pasó discretita por las salas, 75.000 espectadores, y la dirección corre a cargo de un director más interesante que sus propias películas; Justo Pastor.
Pastor, venía del teatro, dónde en los años 70 tuvo algún que otro sonado éxito y dónde, ocasionalmente, hacía de actor. Iniciado en el cine gracias a su amigo Eloy de la Iglesia, para el que hizo de actor en unas cuantas ocasiones, Pastor debuta en la dirección de cine “S” con títulos tan sugerentes como “Con el rabo entre las piernas”, “Aberraciones sexuales de un diputado” o “Ya no soy virgen, olé, ya no soy virgen” para en 1983 ser condenado al obstracismo y no volver a ponerse detrás de las cámaras  hasta 1997, año en el que vuelve a dirigir. Pero no lo hace con un viejo y acariciado proyecto que no hubiera podido llevar a cabo en su momento, que va, lo hace dirigiendo la primera película porno de Poli Díaz: “El potro se desboca”. Y ahí acaba su carrera cinematográfica.
No obstante, en 2009, pocos años antes de su fallecimiento, también podemos verle haciendo de si mismo en la película de Leonardo Dantés “L.A.R.R” dónde hace de si mismo y le vemos muy a gusto, suelto e integrado, al lado de Tony Genil y diversos freaks que aparecen en esa película y que comparten plano con el director.
Como dato de interés para los más cotillas, decir que durante buena parte de los 70, Justo Pastor, fue amante de Eloy de la Iglesia.
“Piernas Arriba”, puede que sea lo más parecido a una película normal que ha hecho, por mucho que cuele planos de tetas y felpudos en escenas en las que no vienen a cuento, solo para poder meter ese metraje en algún sitio.

miércoles, 2 de agosto de 2017

LOS ARISTÓCRATAS (10): VÁZQUEZ


Un mes más llega "Los Aristócratas", en esta ocasión dándo un cambio de tercio hablando de cómic, dedicando un programa a uno de los autores más representativos de la escuela Bruguera, el comúnmente llamado "El Gran Vázquez" o "Tío Vazquez". En definitiva, Manuel Vázquez.
durante poco menos, Ángel Codón y yo nos ponemos a hablar un poco de su obra, un mucho de su vida y un tanto sobre la historieta española.
Sin más, ahí les dejamos el reproductor.

lunes, 31 de julio de 2017

RIFIFI EN LA CIUDAD

A los neófitos suele gustarles esta película, porque creen estar viendo una película de Jesús Franco con una narración estándar. A mí me gusta esta película, porque ya le veo el plumero a Jesús Franco. Primero de todo, porque ya estamos ante un “exploitation” de la película francesa, adscrita al cine negro, “Rififí”. Un clásico. Esta “Rififí en la cuidad”, a parte del género, lo único que tiene en común con aquella es la presencia del actor Jean Servais, si bien es cierto que no sería la  primera película a rebufo de “Rififí” dentro de la cinematografía Europea, es decir, que ya hubo más “Rififís” Antes del de Franco. En segundo lugar, le veo el plumero porque ya va flojeando; Sus películas más aclamadas, “Gritos en la noche” o “La Reina del Tabarín”, dónde dio el máximo que podía dar en lo que a academicismos se refiere, ya quedan atrás, y por primera vez se vislumbra el estilo de ese Jess Franco torpe, chabacano, vago, del que la década de los ochenta daría buena cuenta con el cine negro que haría entonces. Esta película, aún de bajísimo presupuesto, contaba con buenos profesionales a su servicio, pero ni por esas. “Rififí en la ciudad” sería su película sementera más franquiana, y se salva de la quema por poseer una cuidada iluminación –muchas veces expresionista- y una buena dirección de fotografía. Por lo demás, puro Franco.
Una trama enrevesada, basada en la novela “Vous Souvenez vouz de Paco?” de Charles Exbrayat, que, perdonen que les diga, fui incapaz de seguir. No me enteré de nada, no por falta de atención –visualmente está bien la peli- sino por la incapacidad  del tito Jess de dotar de ritmo y coherencia a las imágenes filmadas.
Con lo cual yo solo veo a un político corrupto haciendo fechorías, a un detective que pretende nosequé, y gente yendo, viniendo y muriendo a golpe de pistola durante las casi dos horas que dura la película, aderezado todo con los personalísimos numeritos de Jazz que el director introduce en la trama sin demasiado orden ni concierto. Con todo, la vi entera sin inmutarme demasiado.
Sin embargo, las sinopsis de Internet, rezan que se trata de una película en la que  un confidente de la policía es asesinado por  los esbirros de un político corrupto, Leprince, que a su vez, es el responsable del tráfico de cocaína proveniente de centro america. Cuando se presenta a la presidencia del senado, los hombres que asesinaron al confidente, serán asimismo asesinados, por lo que un detective de vuelta de todo, intentará, por sus cojones, resolver este caso como sea.
Bueno, como curiosidad, y para completistas, no es ni de lejos lo peor a lo que nos podemos enfrentar de Franco. Y aunque ya se van viendo pinceladas de lo que se avecinaba, al final solo se trata de una mala película estándar, al menos soportable. La fascinación no brota albergada en algún recóndito lugar en sus fotogramas.
A Jesús Franco le gustaba contar, que cuando Orson Welles vino a españa con la intención de contratar un director de segunda unidad para “Campanadas a medianoche”, eligió a Jess Franco tras ver su película “La muerte silba un Blues”.
Emiliano Piedra, productor español de Welles en aquél tiempo, le dijo que ni se le ocurriera contratar a Franco, ya que era un director horroroso. Para sacarle de dudas, le sentó en una butaca  e hizo que se le proyectara este “Rififí en la ciudad”, ya que la consideraba la mayor mierda jamás filmada. Debió ponerle cualquier otra, porque, según Franco, “Rififí en la ciudad”, es la película suya que más homenajea el estilo de Welles, por lo que al terminar la proyección ordenó que se contratase a Franco inmediatamente, ya que supo vislumbrar el posible homenaje, lo cual ya adecuaba al director Madrileño a ser el segundo de Welles. Verdad o no, lo cierto es que Franco acabó siendo director de segunda unidad de Welles, y “Rififí en la ciudad” una de sus películas más respetadas.
Por otro lado, el protagonista, un popularísimo por aquel entonces Fernando Fernán Gómez que da vida al detective, cuenta que rodaron la película en Marbella, y que siendo Franco uno de los productores, gran amigo suyo y con quién se pegaba unas juergas de cojones, aceptó rodar a cambio del dinero suficiente para mantenerse en Marbella durante el rodaje de la película, y para sus juergas nocturnas. Después percibiría primas según taquillaje. Dice Fernán Gómez, que después de rodar no vería un solo duro. Y no me consta que a corto plazo la película tuviera vida comercial. Aún así, Fernán Gómez en sus memorias, no guarda una mala consideración de esta película –como si la guarda de otras muchas que hizo- ni de Jesús Franco en general, si comentando que se trataba de una película en la que el presupuesto brillaba por su ausencia, y que en consecuencia, flipaba viendo como la cosa avanzaba sin mayores problemas.
Trabajarían juntos, de hecho, en más ocasiones.

viernes, 28 de julio de 2017

GOTHIC

Aunque nuestro país fue uno de los poquísimos que estrenó  “Gothic” en cines –y que vieron poco más de 160.000 espectadores-, mi relación con la película no comienza en los cines, sino, como podrán imaginar ya que en este blog es una obviedad, en el videoclub.  La historia no es nueva por aquí; mil y una veces me topé con la carátula en las estanterías, y mil y una veces no la alquilé del miedo que me daba lo que en ella aparecía. Y es que el póster era potente. Un pequeño diablillo haciendo dios sabe qué, sobre una indefensa damisela. Mi imaginación le daba mil y una opciones a aquella imagen. Pensaba, por supuesto, que se trataba de una película dónde un pequeño diablillo con malas pulgas hacía mil y un fechorías. 
Claro, que esa potente imagen que da vida al póster y posterior carátula, inspirada en una pintura de Fuseli, “The Nightmare”, tan solo aparecía unos segundos en pantalla. Porque en realidad la película no trataba de un diablillo asesino como fantaseé con la carátula en mis manos, y mi decepción con “Gothic” fue mayuscula. Lo comprobé a los pocos años, cuando ya  bastante entrado en la adolescencia, volví a alquilarla y comprobé que se trataba de una película de horror de época, que daba muy poquito miedo y que nada tenía que ver con lo que yo quería que fuese, esto es, una suerte de “Leprechaun”, antes de que las películas sobre este duende existieran. Me pareció, como casi todo lo de su director, el megalómano Ken Russell, un soberano coñazo insoportable.
Sin embargo, ahora con 40 años decido volver a verla con mayor conocimiento de causa, mayor predisposición al aburrimiento y menos prejuicios, y resulta ser una película cuyo valor radica, quizás en la estética, en la cuidada ambientación y en lo curioso de su trama, y sin llegar a aburrirme del todo,  maldigo el nombre de Russell ya que si bien tiene cuidado en todos estos aspectos, es un absoluto negado a la hora de crear atmósferas y terror. Se excusa en el hecho de que es un terror clásico y no contemporáneo… pero no hay excusas que valgan. Lo cierto es que por ese lado, flojea.
Así, el señor Russell se saca de la manga una ficción en la que unos señoritos aficionados a la literatura fantástica como puedan ser en matrimonio Shelley o John William Polidori, se reúnen en la mansión de Lord Byron con el fin de ponerse hasta el culo de Éter o Laudazo y meterse ellos mismos el miedo en el cuerpo contándose historias de miedo, y que a su vez, esto sea el gen para escribir sus nuevas historias. En estas, que esta reunión sirvió a Mary Shelley para escribir “Frankenstein, o el nuevo Prometeo”, y a Polidori para escribir “El Vampiro”. Y el resto es historia.
La producción costó cerca de los cinco millones de dólares y no recaudó ni uno. Un fracaso absoluto al que se le confiere el estatus de culto, gracias al nutrido grupo de seguidores que defienden la película y el cine de Ken Rusell.
En cuanto a la película a rasgos generales, pasable, sin más. Con sus pocas virtudes y sus pocos defectos, y sin nada verdaderamente destacable, porque, lo mejor de la película, es el póster.
En el reparto, como Lord Byron tenemos a Gabriel Byrne , como Percy Shelley tenemos a Julian Sands y como Mary Shelley a Nastasha Richardson, rostros todos ellos muy populares a posteriori en producciones de todo tipo de finales de los ochenta y principios de los noventa.

miércoles, 26 de julio de 2017

LANZAMIENTOS DE JULIO "VIAL OF DELICATESSENS": TED V. MIKELS

Hoy día 26, sale a la venta a través de “Vial of Delicatessens” don nuevos títulos pertenecientes a la colección “Ted V. Mikels”:



LOS COME-GUSANOS
(DVD PRENSADO)

Herman, un tipo extraño y solitario que vive en las afueras de una pequeña ciudad californiana, es acosado por el ayuntamiento para que abandone la casa de su propiedad, que está obstaculizando un plan inmobiliario. Para vengarse, Herman libera una horda de gusanos en los suministros de agua y comida de la ciudad. La gente empieza a infectarse y a transformarse en horribles criaturas mutantes.
Herb Robins (La casa de los horrores) protagoniza y dirige esta demencial comedia de terror producida por Ted V. Mikels (The Astro-Zombies). Con ella, se vio por primera vez en el cine (y suponemos que última) a gente que come gusanos y se transforma en monstruos desbocados. Con estas características, la película supuso un pequeño fenómeno en los ‘drive-in’ americanos de los años 70.
Vial of Delicatessens da así, el pistoletazo de salida a la colección dedicada a Ted V. Mikels, apodado “El Rey de la Serie Z”.
¡Una comedia terrorífica sobre una dieta repugnante!

Herb Robins fabrica una película con un único afán: Provocar y  repugnar al espectador” – Lynn Von  Clooney, AVT NY


Características: 1:78:1, 16:9. Audio: DD 2.0, Inglés.
 Subtítulos: Castellano.

EXTRAS:

-          Trailer.
-          Audiocomentario por parte del Staff de “El Hijo del aprendiz de Satanás” (Víctor Olid y Aratz Juanes).
-          Cortometraje: Gus-anos: El enculador Tóxico de JJS.



LA ORGÍA SANGRIENTA DE LAS MUJERES DEMONIO
(DVD PRENSADO)
Mara, la Reina de la Brujería Negra, siempre secundada por su manada de Vírgenes Voluptuosas, atrapa bajo su hechizo a la pareja formada por Lorraine y Mark. Unos horribles asesinatos arrastrarán a los protagonistas al reino del mismísimo Satán, para vivir torturas que no podían imaginar.
Nunca estrenada en España, La orgía sangrienta de las mujeres demonio (“Blood Orgy of the She-Devils”) es una de las películas más representativas del terrorífico estilo del director Ted V. Mikels, y uno de sus mayores éxitos de los años 70, en el que no falta de nada: ¡brujería, fantasmas, sangre y exorcismos!
 “Después de ver La orgía sangrienta de las mujeres demonio, me lo pienso más de dos veces a la hora de invitar a una copa a una señorita.” –  Will Forest, AVT NY
Características: 1:33:1, 16:9 Pillarbox. Audio: DD 2.0, Inglés.
 Subtítulos: Castellano.

EXTRAS:
-          Trailer

-        Escenas audiocomentadas por Ted V. Mikels.



       DVDs aparecen bajo un P.V.P de 11,99 € y ya saben donde pueden adquirirlos…

vialofdelicatessens.blogspot.com

lunes, 24 de julio de 2017

BIGAS X BIGAS

“Bigas X Bigas” es un montaje de los vídeo-diarios que el director Catalán Bigas Luna dejó registrados en cintas, en una época comprendida desde 2000 a 2007. Se asegura que había más de 500 cintas de vídeo, 600 horas de material y otros tantos audios. Que de todo ese material haya salido una cosa tan sosa y poco emocionante como es “Bigas X Bigas”, se debe a dos motivos; Uno, que los vídeos diarios de Bigas no eran buenos. No había una intención artística ni creativa más allá de grabar aspectos de los momentos vividos por Bigas Luna, sin mayor afán (quizás) que el de dejarlos registrados, con lo que la grabación no se cuida en absoluto. Digamos que es como el que graba una boda o un bautizo. Nada, vacío. Dos, el material, obviamente, no ha sido manejado por Bigas Luna. La dirección y la edición corren a cargo de quien fuera director de la segunda unidad de “Yo soy la Juani”, Santiago Garrido Rua, por lo que lo que estamos viendo es su visión; él le imprime un ritmo y una narración, por lo que de Bigas Luna no hay más, en la película, que el material filmado. Por otro lado, en lugar de montar ese material como si fuera un  espectador pasivo, tomo parte del material dándole un orden, un estilo, una cadencia, y sobretodo, eleva lo grabado a una dimensión mucho más pretenciosa y pedante de lo que ya de por sí era Biga Luna, cuando quizás, lo bueno hubiera sido mostrar todo ese material con sencillez.
Al margen de todo eso, los video diarios de Bigas —o al menos lo que nos muestra la película— no tienen nada de especial y todo se nos muestra a pinceladitas; le vemos cultivando su huerto, pintando sus cuadros, cocinando, haciendo pan, nos presenta a su perro, le vemos filmando en rodajes, pidiendo a amigos que cuenten anécdotas… pero todo es tedioso. Se diría que Bigas grababa por grabar. Sin ninguna pasión en ello; sí en lo que se empeña que sea retratado en ese vídeo. No le importa el vídeo, pero sí su huerto, sí sus cuadros.
Al menos la iniciativa, a priori, parecía interesante.
Más interesantes me han parecido los extractos de algunos de sus cortometrajes, muchos de ellos inéditos, algunos de carácter absolutamente amateur, que demuestran el amor de Bigas Luna por el cine, más allá de los trabajos estrenados en salas de manera comercial. O sea, que entre las muchas cosas que hacía al margen de su trabajo como director, además, hacía cortometrajes por el placer de hacerlos. Un recopilatorio de esos trabajos si que sería interesante.

viernes, 21 de julio de 2017

PIERNAS LOCAS, LOCAS, LOCAS

“Piernas locas, locas, locas”, es una atípica comedia genuinamente ochentera de aquellas que tras sus estrenos, por norma general, tampoco multitudinarios, pasaban por nuestro país a través del alquiler de los añorados videoclubes. Y en sus estanterías, “Piernas, locas, locas, locas” si resultaba ser un alquiler de lo más habitual.
Una alocada –y cutre- mezcla de comedia deportiva y “Sex Comedy” con ligeros toques de comedia “Spoof”, al menos, en lo referido al estilo de muchos de sus gags ( “- Queremos tomar la ensalada del Chef” “-No va a poder ser, el Chef es un avaricioso”, dicen en una escena). Por estructura y contenidos, una película muy deudora de “Los Albóndigas en remojo”.
Conocida como “Off The Mark”, y también como “Crazy Legs” en sus versiones anglosajonas, “Piernas locas, locas, locas, cuenta la historia de un niño aspirante a alteta (corredor de Triatlón) que tras una jugada de su amiguito ruso, acaba cayéndose de un columpio y queda incapacitado. Le operan, pero el  cirujano avisa a sus progenitores que aunque podrá entrenar, que se olvide de convertirse en un gran atleta; tras la caída y la posterior operación, el niño sufre la enfermedad de las “Piernas Locas”, enfermedad esta que en momentos concretos de estrés o tensión, hará que su cuerpo pierda el control de sus piernas actuando estas autónomamente. Al mismo tiempo, una jovencita con las mismas inquietudes que él, comienza a ganar carreras porque gracias al enorme tamaño de sus pechos, estos llegan segundos antes que ella a la línea de meta, motivo por el que los chicos contra los que compite están molestos, y motivo por el que esos mismos, poco después, se convertirán en sus amantes.
Pasa los años, se encuentran, compatibilizan, y con un tercero en discordia, un negro que ha perdido el alma –un “No-Soul Brother”, entrenaran para la carrera más importante carrera de sus vidas. Todo ello servido en un ambiente juvenil y no exento de juerga, y tetas y culos, y todos los clichés de las populares “Sex Comedies” línea “Screwball” contemporaneo.
Verdaderamente se trata de una cinta un tanto ingenua e infantiloide al que le han metido chistes de contenido sexual y desnudos femeninos para que no resulte tan infantil y atraer culos a las butacas, cosa esta que salió rana, porque al ser claificada “R” en su momento, y tener una exhibición reducida por dicho motivo, finalmente se convirtió en una película ignota y prácticamente desconocida para el público americano.
No obstante, y a pesar de sus momentos más aburridos, los gags, cuando su resultado es eficaz, hacen que bien merezca la pena un visionado.
En el cast principal, como portador de esas piernas locas, locas, locas,  tenemos a Mark Nelly, visto en otras “Screwball Comedies” contemporaneas como puedan ser “Escuela de Azafatas” o “ Harvard, Movida Americana” así como se despediría del mundo de la actuación en 1994 con “Night of the Demons 2”. La dueña de esos suculentos pechos que llegan antes a la meta que el resto tenemos a la bella Terry Farell, a la que hemos visto paseando su palmito por diversas producciones tales como “Regreso a la Escuela” o “Hellraiser III” para acabar con su estructura osea en el mundo de la televisión. Como el negro que ha perdido el alma, tenemos a Clarence Gildyar Jr. que con algo más de suerte, llegó a aparecer en “Top Gun”, “Karate Kid II” o “Jungla de Cristal”, sin llegar a tener ninguno de los tres más roles protagonicos que los de esta película. Segundones de por vida.
No menos que el director de la película, Bill Berry, quien diez años de esta dirigió el “Blaxploitation” “Brotherhood of Death” y luego ya, como dirian los catalanes, se ganó las garrofas como asistente del director de innumerables películas de la más variada índole y el más raro pelaje, a la vez que produjo toda suerte de productos de serie B/Z destacando entre todos “Night of the Demons 2”, “Leprechaun 3” o “Los Chicos del Máiz 666”.
Una carrera de lo más simplona y curiosa, no obstante.
Véanla, se pueden echar alguna que otra risa.

miércoles, 19 de julio de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "DESPERADO"

Les dejo con unos fotocromos de los más misteriosos, raros y desperados...
La reseñá se la curró Aratz en su momento. Aquí.