miércoles, 15 de noviembre de 2017

THE EVIL WITHIN

“The Evil Within” es una mediocridad como tantísimas que pululan en el cine de terror de segunda categoría a la que se le ha querido dar un halo de malditísmo y misterio en torno a su producción, que es a su vez es lo que ha servido como promoción de la película.
Quiero decir, que desde el minuto uno este film se vendió por la fascinante historia que hay detrás de ella. Claro, con esas credenciales,  ya lo de menos es la película, el cinéfilo inquieto va a querer verla. Yo piqué (como el futbolista… si me permiten el chiste).
La historia detrás de la película, no esta mal. Lo malo es que esta, de puro mediocre me deja indiferente, incluso, los efectos especiales animatronicos están bien, por lo que no me sorprendo ni un ápice viéndola. Entonces el fin no justifica los medios, quiero decir ¿De qué me sirve que durante el rodaje, las circunstancias de la película sean una cosa excepcional cuando el resultado de la misma no lo es? Porque “The Evil Whitin” es una película corriente y moliente, tirando a aburrida, pero sin nada especial.
Cuenta la historia de un joven retrasado mental —no lo digo en el sentido de otras veces en las que trato de hacer humor, lo digo porque el personaje es un discapacitado mental— que comienza a hablar con su reflejo en el espejo. Este reflejo, en realidad una especie de demonio deformado, insta al discapacitado a que mate, primero animales domésticos y después personas, lo que desembocará en una vorágine de monstruos, babas y gore que no están ni tan mal.
Y punto. No tiene más. He visto cientos de película mejores y otros cientos de películas peores.
Ahora resumamos los hechos por los que es popular la cinta, que en un principio pueden parecer interesantes, pero si lo piensas con frialdad, ni siquiera son para tanto.
Tenemos a un familia que se dedica a los negocios petroleros, los Getty. Forrados hasta la médula. Estos se aparean y  de esa unión nace el compositor Gordon Getty y este señor se casa, folla, y nace así el director de esta película, Andrew Getty. Andrew, hereda de sus abuelos una importante fortuna de más de 1000 millones de dólares, lo cual le sirve para costearse un ritmo de vida endiablado en el que predominan el consumo de drogas y el sexo desaforado. Como se droga mucho, se vuelve adicto en concreto a la meta anfetamina, lo que genera en él, en los peores momentos de bajón, una serie de pesadillas muy chungas.  Aunque esto le venía de serie, ya que todas esas pesadillas, dicen otras fuentes, que las sufría cuando era niño.
Como Getty es un individuo con inquietudes creativas y fan del cine de terror, decide invertir 5 o 6 de esos millones heredados en autoproducirse una película de ese mismo género, que en un principio se iba a titular “The Storyteller”, en la que plasmar en imágenes esas pesadillas que ha estado viviendo durante años, así que, escribe un guion que él mismo dirigirá. Mientras se pone hasta el culo de anfetas, inicia su rodaje en 2002 y se tira 15 años rodando y montando lo que será su ópera prima. Mientras, problemas con la financiación, con el equipo, con los actores… finalmente en 2015 logra completarla. Poco después Andrew Getty muere en circunstancias extrañas. Su exnovia se le encuentra  muerto y desangrado en los pasillos de su mansión (la misma mansión donde se rodó “The Evil Whithin”). Pronto se descubre que fue consecuencia de una hemorragia gastrointestinal forjada a base de una alta ingesta de su droga favorita, las anfetas. Y en 2017, con el cadáver medio fresquito y con medio Estados Unidos pendiente de esa película que dejó acabada, se estrena en plataformas digitales generando un éxito a nivel nicho que propicia que se ruede una secuela.
Esa es la historia. Cuando la lees, quieres ver la película, por supuesto, quieres ver que desbarajuste ha podido concebir un cerebro tan podrido por las drogas durante el transcurso de 15 años. O qué clase de delirio podía haber filmado. O cual genialidad… Y cuando ves la película resulta que es insulsa, que ni siquiera es excesivamente mala, que es súper aburrida  y que no se detecta ni el paso del tiempo en los actores, ni el exceso de drogas en la concepción…¡ni nada! Es una peliculita de terror del montón que de no haber sido la obra del tal Getty, no habría tenido ni la mitad de trascendencia que ha tenido.
Me huele a camelo. Es una tomadura de pelo.
Como el demonio del espejo tenemos a Michael Berryman. Como de tíos feos va la cosa, también contamos en un cameo con Matthew McGrory (visto en “Los Renegados del diablo”) que está ahí como podía no haber estado, porque, si ven la película, ya me dirán que pinta ahí su escena.
En definitiva, me deja indiferente, que es lo peor que puede hacer una película, y más cuando te venden una moto como la del tal Andrew Getty, sus adicciones y su muerte. Pues casi mejor si hacen un biopic ¿no?

viernes, 10 de noviembre de 2017

MIEDO SATÁNICO

La cinematografía Argentina siempre ha ido cogida de la mano a la española, incluso, en territorio “marginal”. Y lo pongo entre comillas, porque me refiero al ya lejano bomm del cine gore de los albores de los 90, tiempos estos en los que a un grupúsculo de burguesitos les dio por reivindicar el cine de terror y vísceras, asociándolo siempre al cachondeo y al gamberrismo de porrero/cocainómano/buenrollista que se gastaban los gachós. El terror y el gore se pusieron de moda, los fanzines se pusieron de moda, los modernos del momento se subieron al carro, y hasta Santiago Segura aprovechó este boom para labrarse una carrera. Pero no era un movimiento contracultural como intentaron hacernos creer. Esto fue una moda mainstream camuflada de lo contrario. Hasta Canal + programó ciclos dedicados a la Troma y cortometrajes de temática sangrienta y Gore. Vamos, que la moda salía hasta en la tele. Gente que en su vida había visto una película subidíta de fluídos sanguineos, ahora era fan de Peter Jackson, del Peter Jackson de “Mal Gusto”.
Se podía pensar que aquello como moda que fue, tan solo acaparó a lo sumo cuatro o cinco años de aquella época para rápidamente caer en el olvido, pero no; de esa odiosa moda se nutre el fandom de cine de terror actual, de aquella imagen, de aquél cachondeo impostado y de ese irritante gamberrismo. Y así le va hoy al fandom. Además, fue una moda del momento, pero no fue efímera; Siguen vigentes fanzines como el 2000 Maníacos, percusor de todo aquél movimiento, al que no le cuestiono cierta autenticidad —de hecho, muchos de los que colaboraban allí son verdaderos expertos en la materia sobre la que escribían y hasta alguno de ellos (los menos) gozan de mi admiración— pero al que si le acuso de dar a todo el rollo de cine gore y de terror, esa imagen “canalla” tan irritante, a la que muchos hoy todavía se abrazan, o cuando menos, la encuentran entrañable.
Y comenzaron a salir en VHS recopilatorios de cortos, y largometrajes realizados por en video por esos cachondos.
En Argentina, con la gente de Farsa Producciones, por poner un ejemplo que haya trascendido más allá de su país, pasó más o menos lo mismo y salieron directos a VHS títulos filmados en vídeo como por ejemplo, “Charly,días de sangre”, títulos estos más genuinos que los “Hijomoto Vs. Zombies radiactivos” o “La matanza caníbal de los garrulos lisergicos” que buscaban la cutrez de forma impostada y se apoyaban el el humor y el cachondeo. Estos títulos argentinos son cutres sin intención de serlo, y al contrario que los españoles —y esto es lo que me gusta de ellos— tomadonse a sí mismo demasiado en serio, con lo que tenemos películas cutres en vídeo que intentan dar miedo (que no lo consigue) a partir de efectos truculentos muy baratos. Y de este tipo es “Miedo Satánico”.
Poco tengo que decir de la película en realidad, simplemente que sería el equivalente de lo que pasaba con el gore en los 90 en la pampa y que, bueno, me resulta más simpático que lo que ocurrió aquí.
¿La peli?, muy mala y aburrida, pero con un par de efectos artesanales que me hacen cierta gracia, y unas ganas y una ingenuidad que para sí querrían las producciones costrosas españolas de la época.
La cosa va de demonios y posesiones. Muy confuso su argumento, cuenta la historia de una mujer que queda catatónica tras presenciar el asesinato de gente suya muy cercana y un doctor que al tratarla, es participe también de lo que ve la catatónica. Un cura, le ayudará a resolver este enigma con fueras satánicas de por miedo.
Bueno, una cosa muy chunga de la época, con más valor antropológico que cinematografico y que una vez vista se olvida. Pero me ha servido para acordarme de aquella  época nefasta para el género de terror, y así, darme cuenta de que Argentina vivió un fenómeno parecido.
Dirige la película un tal Horacio Maldonado (suya es también "Alguien te está mirando").

miércoles, 8 de noviembre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "1,2,3... ¡SPLASH!"

Uno de los intentos por convertir a Tom Hanks y Jonh Candy en pareja cómica. Hombre, tenían química aunque la cosa no fructificase. Sin embargo, de las dos películas que hicieron juntos, sin duda, la mejor es la protagonista de los fotocromos de hoy. Y ahí se los dejo.












lunes, 6 de noviembre de 2017

LOS ARISTÓCRATAS (13): LAS HERMANAS HURTADO


Este mes de Noviembre, Ángel Codón Ramos y un servidor dedicamos el podcast a las tres hermanas más fascinantes del mundo del epectáculo, con aspectos de su vida más interesantes incluso que su propia obra, y entrañables para toda una generación. Por supuesto, Las Hurtado.
Dénle al play!!

viernes, 3 de noviembre de 2017

BAD BOYS

“Bad Boys” a estas alturas es una de esas películas de corte carcelario tan míticas de los ochenta, que obtuvo una buena repercusión en su momento pero que, extrañamente, ha pasado a quedar un poquito olvidada con el tiempo.
A parte de que se trate del primer papel importante de Sean Penn, o de que se trate de una película cuyo modelo a seguir sea, en cierto modo “The Warriors”, yo quiero destacar el hecho, absolutamente casual, del parecido que guarda con películas como “Perros Callejeros” y por ende, con el “Cine Quinqui”. Más que parecérsele, podemos decir que se trata del equivalente americano, si bien, esta vertiente juvenil del drama carcelario, no tuvo una continuidad los suficientemente fluida como para hablar de géneros parejos. Todo esto, por supuesto, guardando las distancias.
Dirigida por Rick Rosenthal, director resultón de la era Reagan que también realizó “Halloween 2: ¡Sanguinario!” (que curiosamente, un cine que aparece en “Bad Boys”, tiene este film en cartelera),  “Ruskies” o “Hallowen: Resurrección” y que acabó dando con sus huesos, como tantos otros, en la televisión, cuenta la historia de un par de bandas juveniles que el día de un atraco se topan en las calles de Chicago, originando un enfrentamiento. Este encontronazo degenera en un tiroteo en el que uno de estos muchachos, mata al hermano pequeño del lider de la banda rival. Es capturado e ingresa en prisión, donde se hace el amo de la misma. Buscando venganza, el hermano del niño muerto, acaba violando  la novia del asesino de su hermano, y por ende, entra también en prisión. El encuentro de estos dos delincuentes, además de conformar el grueso de la película, resulta una bomba de relojería.
Condenadamente entretenida esta “Bad Boys”, amén de tener un trabajo de dirección encomiable, y una ambientación desasosegante, en parte, porque el elenco estaba compuesto por carceleros y reclusos reales. Conocida es la anécdota en la que al pasar por el pasillo, Penn, nada más ingresar su personaje en prisión, es cosido a escupitajos por los reclusos. Esto fue idea del actor, que instó a estos a que lo hicieran, y desde luego se consigue una de las escenas más impactantes del film, por su realismo. Y todo funciona como un reloj en la película, porque se apoya en un excelente guion, que estructura con maestría Richard di Lello (que de lelo no tenía nada), que continuó en esta línea firmando unos años después el libreto e “Colors: Colores de guerra” de Dennis Hooper. Y tanto Sean Penn como Esai Morales —al que hemos podido ver, por ejemplo, en “La Bamba”—, están estupendos.
Penn demostraba ser un actor metódico desde el principio del rodaje, sugiriendo que se le hiciera un prótesis que deformara sus dientes para hacerlos parecer castigados por la vida, o yéndose por la noche a  patrullar con la policía, y el director Rosenthal, a los barrios bajos, donde un buen día fue tomado por un pandillero real y fue asaltado por otros que le suponían del bando contrario. Un entusiasmo que ya no tendría hasta “Yo soy Sam”. No el vano, fue el elegido dentro de un largísimo casting que tenía a Kevin Bacon o a un emergente Tom Cruise como firmes candidatos al papel protagonista.
Otra de las excentricidades de Penn, mientras trabajó en la película, es que no permitió que nadie le llamara Sean; a partir de los ensayos todo el mundo tenía que dirigirse a él con el nombre del personaje, o sea, Mike.
Desde luego, su actuación no pasó inadvertida, por lo que durante aquellos años se le consideró el mejor actor joven de su generación. Incluso, consciente de este estatus, poco después de “Bad Boys”, Penn se permitió el lujo de aconsejarle a Tom Cruise que no hiciera el papel que se le había ofrecido en la “Screwball Comedy” “Ir a perderlo... y perderse”, la comedia tipo “Porky´s” que protagonizó Tom Cruise. Obviamente, este no hizo caso, y más, cuando el propio Sean Penn, se había ganado una reputación protagonizando una cinta de las mismas características: “Aquél excitante curso”.
Por otro lado, Penn actuaba con tanta intensidad, que en una escena en la que se fuga del correccional y corre campo a través, este se cayó, rompiéndose el tobillo en la vida real, motivo este por el cual le escayolaron y el rodaje se tuvo que suspender durante las 8 semanas que estuvo con el tobillo roto.
A la vista de todos está lo que ha sido la carrera de Sean Penn a partir de entonces, pero yo creo, que pocas veces ha estado tan bien como en “Bad Boys”; a posteriori, Penn a tendido a sobreactuar, por no hablar de cuando ha hecho de retrasado mental.
La película es un pequeño clásico moderno, una joyita de los 80 casi olvidada, a la que en nuestro país le fue regular, cuando al ser estrenada tan solo congregó a 423.000 espectadores.
De todas formas, estoy pensando, que igual, “Bad Boys”, mejora con los años.
Muy recomendable.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "EL LAGO AZUL"

La película en su momento me impactó, básicamente, porque trata de dos jóvenes jodiendo en una isla.
Es una de esas película que tengo que revisar. Hasta entonces, miren, miren que fotocromos tan bonitos.













lunes, 30 de octubre de 2017

LA MUJER ES COSA DE HOMBRES

“La mujer es cosa de hombres” es un film cuyo argumento, en la época, mediados de los setenta, quizás resultase bala
dí, sin embargo a día de hoy, realizar una película de estas características sería impensable. Por un lado, la corrección política imperante a día de hoy, prohibiría sin tapujos una película como esta, pero no es difícil pensar, que en aquella época, lo único que hacía la película es mostrar una realidad social, amén de que el retrato que nos ofrece de la mujer, no es de lo más edificante ni apropiado (aunque no dudo, que fiel a la realidad de aquellos días).
Jesús Yagüe, acomete una nueva comedia alimenticia, esta vez, firmando algunas líneas de un libreto que firman José Luis Garci y  José Luis Dibildos.
En ella, Ramona, una mujer moderna, sobrevive gracias a las aportaciones económicas que le hacen sus tres amantes, dos hombres casados, uno viudo y todos ellos bien posicionados, que no se conocen entre ellos, y que hacen escapadas semanales, uno los Miércoles, otros los Viernes, y otro los Domingos, con el fin de pasar ese día con su querida.
Un buen día, Ramona se enamora de un profesor, y decide casarse con él, para lo cual ha de abandonar a sus tres amantes. Les reúne, les cuenta todo, y a partir de ese momento, los tres hombres se hacen amigos. Quizás por aburrimiento, contratan a un detective que descubrirá que el nuevo novio de Ramona es un tal “El Luján”, un chulo que se dedica a conquistar mujeres con el fin de desplumarla. Cuando estos le cuentan a Ramona la verdad sobre su novio, se enredará la cosa para ellos tres y también para ella.
Lo que me ha chocado de “La mujer es cosa de hombres” es que, pese a ser un título puntero de la denominada “Españolada” y tener estructura y ritmo de comedia, en realidad se trata de una cinta casi melodramática, muy serena para lo que cuenta, que tan solo se vuelve disparatada en momentos muy punteros —cuando los tres amantes se emborrachan— para al final tener un desenlace abrupto y muy triste, que casa muy poco con una comedia española de la época. Quizás por eso, se trata de una película que, sin tener demasiados medios para su producción, esté un poco por encima de la media. Y, aún siendo un trabajo alimenticio, la mano de su director, un hombre culto y serio como Yagüe, de marcada ideología izquierdista (aunque el argumento sea un poco machista, insisto, solo en consecuencia de aquella época), se deja notar en una película, que filmada por alguien más alocado que Yagüe, sería sin duda mucho más disparatada. A mí, me gusta así, tal cual ha quedado.
Desde luego, cumplió con las expectativas del público, y pese a que a día de hoy ser un film que permanece un tanto olvidado, en su momento pasó del millón de espectadores siendo un éxito del cine Español.
El reparto es de lo más golosito; María Luisa San José, que sale preciosa, José Sacristán antes de ser un señor pedante, el gran Rafael Hernández y Antonio Ferrandis. Todos están estupendos, pero sin duda, Ferrandis se lleva la palma.
La película, dentro de su sobriedad, es divertida y entretenida.

viernes, 27 de octubre de 2017

EL TREN DE BERTHA

“El tren de Bertha”, o más bien dicho, sus críticas son un claro ejemplo de la hipocresía (y en el peor de los casos, de la ignorancia) de aquellos que ven cine de calidad –y solo cine de calidad- cuando calibran la película de la que van a hablar según el rasero que más les conviene.
“El tren de Bertha”, no es más que un “Exploitation” de serie B que se aprovechaba del tirón que tenía “Bonny & Clyde” y una consecuencia directa de “Mamá Sangrienta” dirigida, precisamente, por el productor de esta, Roger Corman. Lo que pasa, es que la dirige un asalariado Martin Scorsese, y solo por eso, para esos plumillas, esta película es un ejercicio de estilo, una película a tener en cuenta. Me gustaría saber que pensarían de ella esos mismos, si la hubiera dirigido cualquier otro. Scorsese aborda su segunda película bajo la batuta del productor, Roger Corman, que le pide unos mínimos comerciales que no son de su cosecha (esto es, dosis ingentes de violencia y sexo, aunque luego, Scorsese, convertiría la violencia en un recurso habitual en su filmografía) y se limita a rodar lo que sus jefes le piden, pero obviamente, salvo por algunas cositas que sí serían su sello, aquí no vemos a Scorsese por ningún lado. Sin embargo, está claro que esta película le sirvió de aprendizaje. Al margen de Scorsese, “El tren de Bertha”, es una película interesante.
Basada en las memorias novelizadas de la tal “Boxcar Bertha” que da nombre a la película en su versión original, cuenta la historia de una joven huérfana que  durante la gran depresión”, se asocia a un sindicalista del sector ferroviario. Los avatares del destino propician que ante los problemas con las huelgas y los sindicatos, el sindicalista, Bertha, y un par de hombres más que se encuentran por el camino, formen una banda criminal que se dedica a asaltar trenes con el fin de donar este dinero al fondo para huelgas, sin embargo, ya se les busca por comunistas y criminales. Durante la travesía que nuestros protagonistas atravesarán, seremos testigos de varios baños de sangre.
El principal atractivo de esta película, que al final no deja de ser una peliculita de bajo presupuesto, es el poder ver como se maneja Martin Scorsese con pocos duros y con tan solo tres semanas para rodar. Y no se apaña mal, no crean, pero no mejor que otros directores de películas baratas. Cuando se escribe sobre “El tren de Bertha”, nadie se quiere dar cuenta de la cantidad de desenfoques con los que cuenta la cinta –no por una cuestión estética, sino por incompetencia-, ni de lo mal montada que está, o de ese raccord criminal que no pocas veces provoca la hilaridad del cinéfilo más puñetero y avispado. Por otro lado, el verdadero interés de esta película, radica en ver las carencias y chapuzas de las que hace alarde, y jamás lo contrario. Porque no. Porque “El tren de Bertha” está entretenida, y es curiosa, pero es una película muy mal hecha. Casi Amateur.
Un tal Miguel Ángel Palomo, decía en la prensa: "Un filme comprometido, contestatario, (...) rodado con furia, con dominio visual, y apoyado por una Barbara Hershey que desprende a la par dureza y sensualidad".
Yo me pregunto si vimos la misma película, porque que eso de que es un filme comprometido… Amigo mío, esto es un puto filme comercial cuyo único afán es el de llenar los bolsillos del productor. Que nuestro prota sea un sindicalista no es más que un matiz. Toda esa furia y dominio visual, lo dice usted porque es Scorsese, porque la única verdad es que esta película está rodada con el culo, es una chapuza. Eso si, Barbara Hershey está muy rica, y la vemos hasta las amígdalas en esta película.  Así que lo de la dureza vendrá por las erecciones que provoca la actriz rebosante de juventud y toda ternesca, y la sensualidad por la de veces que sale follando ¿no? Cómo se les ve el plumero. En fin.
Al margen de esto, ciertamente es una película entretenida, con sus altibajos, curiosa y visible. Pero en ningún caso es esa obra revolucionaria que nos quieren hacer creer que es, solo por ser de quien es. Ah, y el guion es flojito.
Como anécdota, decir que cuando Scorsese acabó la película, se la puso a John Cassavetes, quién le dijo que había empleado un año de su vida en hacer una pedazo de mierda y que se alejara del “Exploitation”. Scorsese le hizo caso y se puso a hacer pelis de mafiosos.
En los papeles protagonistas tenemos a la ya mencionada Barbara Hershey que, insisto, no es normal lo buena que está esta mujer (pajilleros, preparados para darle a la pausa y al zoom en la escena en la que ella juega a los dados), incluso en su vejez. Hershey, no quedó muy contenta con la película, y arremete contra Corman diciendo que lo que habia rodado Scorsese estaba muy bien, pero que el film quedó defenestrado por el montaje de Corman que se excede en escenas de sexo y violencia, y que en consecuencia, el público solo vio eso. Yo le digo que, hija mía, si a esta peli le quitas las tetas y la violencia, no solo lo que cuenta importa un bledo al espectador, sino que además sería un coñazo.
También tenemos, en el papel de sindicalista,  a David Carradine, muy joven y totalmente incapacitado para el arte de la actuación, que por aquél entonces salía con la Hershey (con lo feo que era, anda que no tuvo suerte), y que tiene la suerte de hacer una escena en el film junto a su padre John Carradine, que ya estaba mayor el hombre… pero no era consciente de lo mucho que la serie B/Z explotaría todavía su vejez.
Barry Primus y Bernie Casey, habituales en los repartos independientes (e incluso underground) de fuera de Hollywood del momento, completan el reparto.
Está bien. Una curiosidad.

miércoles, 25 de octubre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "HOOK"

De "Hook", reconocida popularmente por tratarse del gran truño de Spielberg, tan solo recuerdo que fui a verla al cine y que tan pronto la ví, se me olvidó. No la he vuelto a ver desde entonces y me plantéo volver a hacerlo. Hasta entonces, aquí les dejo con sus fotocromos.










martes, 24 de octubre de 2017

AVT PODCAST (83)




Hoy tenemos en AVT Podcast la presencia de José Luis Salvador Estébenez que ha coordinado el libro “Paul Naschy/Jacinto Molina: La dualidad de un mito” que ha editado Vial Books de Vial of Delicatessens.
Le sometemos a un tercer grado en el que nos contará los intríngulis de un libro que, probablemente, sea el definitivo de los dedicados a Paul Naschy.
Sin más, os dejamos con la entrevista que realizamos.

lunes, 23 de octubre de 2017

PRÉSTAME TU MUJER

Película tardía del “Landismo” con la que Jesús Yagüe, el director, abordaba su enésimo trabajo alimenticio.
Producida por José Frade, Yagüe guarda nefasto recuerdo de la película, y culpa a su producción de que él decidiera abandonar el mundo del cine, cosa que cumplió tras esta película, con creces.
Cuenta la historia de un opulento político del Opus, que tras haber hecho voto de castidad con respecto a su mujer, se hecha una querida. Con el fin de poder tener esta a mano, obliga a su chofer a que se case con ella, y los instala en un pisito por el que de vez en cuando se pasará, con el fin de echarle un caliqueño a la mujer de su empleado.
La cosa se complica, cuando los recién casados, gracias a la convivencia, acaban enamorándose el uno del otro.
Puro destape de la época en la que era lo que primaba en taquilla.
Yagüe, detesta esta película y la tilda de la peor que realizó, sin embargo yo creo que no se trata de una de las peores películas que nos ofreció en género en la época de los 80. Rodada con poco dinero, recursos ajustados al máximo (predomina el plano secuencia y las conversaciones a un único plano medio) y rodada casi en su totalidad en interiores, Yagüe supo sacar partido al guion del mítico Juan José Alonso Millán —según Yagüe, un guion espantoso— y llevar a buen puerto una comedia sin más pretensiones que adaptarse a la corriente imperante de aquellos días.
Contaba Yagüe en la entrevista que le hice —incluida como contenido extra en el DVD de “Los Escondites”— que tuvo que lidiar con un José Frade despótico que le mandaba llamar a su despacho y le recibía con los pies sobre la mesa, fumando un enorme puro, para decirle que en esa misma alfombra en la que Yagüe estaba de pie, otros directores se habían arrodillado suplicándole otra película. Yagüe, visto el percal, se limito a cumplir con su trabajo tal y como quería Frade, para luego desentenderse de la película.
Alfredo Landa, que ya había ganado una palma de oro y había realizado trabajos más prestigiosos, tuvo que volver al “Landismo”, precisamente porque Frade tenía un contrato que le unía a su productora durante tres películas más, así  que, este tuvo que volver a quedarse en calzoncillos en una película, aunque, según Yagúe, “este estaba encantado de quedarse en calzoncillos”. Por lo visto Landa era una estrella caprichosa y megalómana, que no quería ceñirse a un guión que había que cumplir de manera férrea y que le trajo algún que otro quebradero de cabeza a su director, que no logró hacer entrar en razón al divo. Solo Frade, intuimos que a golpe de talón, lo consiguió.
Por otro lado, la dinamita acabó de estallar el día que, promocionando la película, Jesús Yagüe tuvo que ir a un programa de televisión a presentar su inminente estreno, y siendo honesto consigo mismo, dijo en televisión que la película era una soberana porquería, lo que propició su ruptura laboral con Frade y, por voluntad propia, el abandono de la profesión de dirección de cine: “Qué los aguante su padre”, debió pensar.
Por lo demás, ya les digo que a mí “Préstame tu mujer” no me parece ni tan mal, está entretenida, cutrecilla, pero con momentos divertidos. Eso si, no deja de ser una españolada más, adscrita al destape, y del montón.
Junto a Alfredo Landa, tenemos a Juan Luis Galiardo, Norma Duval, Concha Cuetos y Manuel Alexandre. Ninguno está especialmente memorable.
No fue mal en taquilla, casi 600.000 espectadores. Era lo que se estilaba.

viernes, 20 de octubre de 2017

THE EDITOR

El postmodernismo ha matado el cine de terror de Serie B.
Cuando una panda de inútiles tras las cámaras, jovenzuelos aficionados al cine de terror se ponen a invertir todos sus ahorros en hacer películas de su género favorito, todo se ve emponzoñado precisamente por la amalgama de conceptos, el mucho querer abarcar del fan que aunque tenga bien estudiado el cine de terror, aunque tenga unas nociones de dirección solventes, acaba queriendo recrear en su película todo aquello que le gusta convirtiendo todo su material en poco menos que una puta mierda. Máxime, cuando por una cuestión de inseguridad incluye en su película las consabidas dosis de humor para acabar justificando su inutilidad diciendo que es que su película en realidad es una comedia. Desesperanzador del todo.
Y si dentro de estas nuevas generaciones de realizadores del terror barato podemos tener cosas medio decentes dentro de esta vertiente homenajistica como pueda ser “All Through The House”, la mayoría de estas nuevas películas deambulan entre la pantomima burda y la ensalada de conceptos mal entendidos. 
“The Editor” homenajea, sin orden ni concierto, el “Giallo” italiano con su fotografía colorista y su banda sonora y el cine de terror setentero —de estudio— con  sus títulos de crédito y su estética recargada. Y todo mal, porque ni recrea bien el “Giallo”, ni el cine de terror setentero. Es más, ambientada en los setenta,  con esos actores ataviados con sus pelucones, sus patillas y sus bigotazos, exagerados hasta la extenuación yo diría que involuntariamente, sin afán de hacer comedia con el maquillaje y el vestuario, resultan cargantes y absurdos. Además de tener la película una cadencia ágil y una edición muy de ahora que casa muy poco con el tipo de cine que intenta recrear. Todo esto no serían más que  minucias con las que el espectador talludito y maniático (servidores) podría convivir de no ser porque, aparte de todo esto, “The Editor” es un coñazo de tres pares de pelotas. Apaga y vámonos.
Por otro lado decir que, seguramente de una forma casual, esto es una puesta al día gamberra y cafre de la atmosférica “Berberian Sound Studio” de Peter Strickland.
Tenemos a un montador de “Giallos” que debido a un colapso nervioso pierde los dedos de una de sus manos. Justo en el momento en el que está trabajando en una película de terror de Serie Z, alguien comienza a asesinar a los miembros del equipo cortando, además, los dedos de una mano a sus víctimas, justo los mismos que le faltan al montador por lo que la policía comienza a sospechar de él. De mientras, el delirio y la sin razón hacen acto de presencia en la vida de este currela del séptimo arte.
Tras este pastiche se encuentran los Canadienses Adam Brooks y Matthew Kennedy, guisándoselo y comiéndoselo ellos solitos (escriben, dirigen y hasta protagonizan), formando un colectivo llamado “Astron 6” bajo el que perpetran una serie de películas con ese tufo postmodernista que tanto me cabrea y que funciona a nivel local entre el fandom más desprejuiciado, aquel que consume cine de terror sin ningún filtro, que les ríen las gracias a estos realizadores mediocres, con muy poco que decir, a parte de demostrar una y otra vez lo muchísimo que les gusta el cine de terror. Sinceramente, el terror barato, casi mejor si no lo hacen fans.
En la galería de clichés, decir que la protagonista femenina es Paz de la Huerta, mala actriz hasta la exasperación, recauchutada y fea (eso si, con un buen culo) que se está convirtiendo poco a poco en musa de este tipo de productos. Vista también en “Nurse 3D”. 
Más clichés; Udo Kier, como en todo buen producto de tercera, tiene su cameo, así como estos aprendices de Rob Zombie cuentan con piezas exclusivas de Claudio Simonetti en la banda sonora y un  cartel diseñado por Graham Humphreys— suyo es uno de los más llamarivos carteles de “Posesión Infernal”, entre otros muchos— para hacerse respetar entre la caterva de aficionados que les dorarán la píldora.
Un coñazo.

miércoles, 18 de octubre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "STUART LITTLE 2"

"Stuart Little" fue un producto muy de los 2000, un film infantil y que mezclaba C.G.I con imagen real, en la que un ratón de los más repelente anda para arriba y para abajo con un pajarillo.
En la versión española al jodío ratón lo doblaba Emilio Aragón.
Aqui les dejo los fotocromos de su secuela.









martes, 17 de octubre de 2017

AVT PODCAST (82)




Vuelve AVT PODCAST!!! En esta ocasión, Aratz y Víctor se marcan un programa temático en el que sus visionados se centran única y exclusivamente en clásicos del SCI/FI.
Por ello, con más alegría que un amante de la gastronomía que conoce en persona a Ferran Adriá, Aratz comenta “La invasión de los hombres del espacio”, Víctor hace lo propio con “Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla  a.k.a. The Boys From Brooklyn”, aquí editada en DVD por Trash Collectors con el título de “Bela Lugosi contra el Gorila”, título más soso que el original.
El visionado conjunto (o a cuatro manos), los muchachos se lo dedican a “El Increíble hombre menguante”.
Así que eso es todo por hoy, y por hoy, eso es todo! Denle al play y disfruten!

viernes, 13 de octubre de 2017

DRÁCULA PADRE E HIJO

Eduard Molinaro, reputado director clásico gabacho, que gozó de fama internacional gracias a su película “Vicios pequeños”, realiza una parodia del cine vampírico –y gótico- como ya lo hiciera Roman Polanski en “El baile de los Vampiros”, adaptando la novela “Paris Vampire” de Claude Klotz, y para ello, no se le ocurre otra cosa que contratar a Christopher Lee para que haga, por enésima vez, del Conde Drácula, aunque poco tiene que ver el carácter de esta versión con el que ya interpretó previamente con los films de “Hammer”, o con el de Jess Franco. Claro, que Lee tenía la fea costumbre de no rechazar papeles, pero como tendría que estar hasta los cojones de  hacer de Drácula, que tras esta película ya nunca volvió a interpretarlo. Por otro lado, el hacer una comedia de Molinaro en aquél 1976, era una señal de prestigio, y quizás por eso no lo rechazó.
La película es de lo más tonta; El Cónde Drácula logra enamorar a una joven  que le servirá para engendrar un hijo muy deseado. Poco después ella muere, y el hijo de Drácula, Ferdinando, resulta ser un jovencito un tanto trasto. Llegan hasta nuestros días, y huyendo del bolcheviquismo, Drácula y su hijo acaban escapando, separando sus destinos durante el viaje, a París. Allí Drácula se desenvolverá a sus anchas en el mundo del cine, y chupando la sangre de bellas jovencitas, mientras que Ferdinando no se adapta a su condición de Vampiro, queriendo convertirse en humano a toda costa. La cosa se complicará cuando ambos se enamoran de la misma mujer.
La comedia Francesa es característica por ser más serena, menos desmadrada que otras muestras Europeas y aunque queda claro desde el principio que “Drácula, padre e hijo” es una comedia paródica sin mayores pretensiones, el cómo se va desarrollando la acción hace que por momentos no parezca una comedia, si bien es cierto que el comportamiento del conde Drácula es el de un padre abnegado que lucha para que su hijo sea como ha de ser un vampiro, y le sale rana, es tan propio de la comedia, que casi da pena que esta no haya salido un pelín más alocada. Vamos, que es de ritmo agradable, está bien filmada, pero no esbozamos ni una sola sonrisita mientras la vemos, a pesar de que los gags son numerosos, muchos de ellos, filosóficos o de contenido político. Muy a la Francesa.
Al final, lo más interesante es poder ver  a Christopher Lee haciendo de Drácula en una comedia, sin más. Por ver la gracieta. Aunque tampoco sería la primera parodia en la que Lee hace de vampiro, sin ir más lejos, hizo el caricáto en los años 50 en “Agárrame ese Vampiro”, italianada del director Steno, antes de convertirse en un director habitual de las películas de Bud Spencer.
Pasable, sin más.